jueves, 29 de marzo de 2012

Veinte

A ver dime, ¿qué te puedo decir yo ahora? Si ya te has encargado tú de dejar las cosas claras, de decirme que en tu vida yo no importo nada. Si no hizo falta que modulases ni una sola palabra, si tus miradas te han delatado y me lanzan cuchillos de culpabilidad. Pero sigo sin entender tantas cosas... Como el hecho de que aún con cielo y tierra entre mis manos, dispuesto todo sólo por y para ti, lo despreciases de la manera más injusta. Por que sí, déjame decirte que las inusticias también existen, y que tú eres la injusticia más grande con la que me he tropezado nunca. ¿Qué puedo reprocharte? Si los reproches y los gritos no me salen porque se enredan mi rabia y mi impotencia en la garganta, y se pierden entre frases y palabras aleatorias que no hacen coherente ni una sola sílaba. ¿Qué canción puedo dedicarte? Si no hay discografía que revele ni una sola nota de tristeza que se parezca a nuestra tristeza, a mi tristeza. Porque ninguna canción me sabe lo suficiente mal como me saben mis lágrimas. ¿Qué puedo gritarte?¿Cómo puedo insultarte?¿Qué tengo que desencajar de mí para que ningún recoveco de mi cuerpo me recuerde a ti? Dime, ¿existe algún rincón donde no hayas dejado tus huellas? Uno solo me bastaría para refugiarme ahí, para esconderme de tu olor y de tu risa, de tus manos que dejaron cicatrices allá por donde quiera que hubiesen pasado. ¿Qué voy a hacer ahora conmigo?¿Cómo sobrevivo yo sin ti?¿Qué le cuento al lado derecho de mi cama?¿Qué excusa le pongo a las madrugadas que vengan a despertarme como me despertabas tú para hacer el amor?¿A quién le robaré las sonrisas?¿Y quién me robará mi tiempo y mis ganas?¿A qué cinéfilo empedernido abrazaré en medio de mi agonía?¿A quién le debo preguntar estas cosas? Si tú ya no estás, si ya te has ido y no has dejado ni tu sombra para poderle reprochar.
#nomeenseñasteaolvidarte

martes, 27 de marzo de 2012

Dédalo

Aquí comienza una andadura por mi revoltijo de palabras. Porque desvarío a menudo, pero a veces es bonito estar un poco loco, sobre todo cuando la locura y el amor se dan la mano en un mismo corazón.