Pues vale, viendo cómo están las cosas, vamos a hacer un balance:
Que me acaricies el pelo y me beses la frente mientras estamos tumbados en el sofá
Que nos quedemos hablando hasta las cuatro de la mañana, diciendo incoherencias
Meternos en el sofá una tarde a ver películas, comer pizza y echar siestas eternas
Escaparnos un fin de semana a cualquier lugar donde nadie nos pueda encontrar
Que me llames para hablar horas y horas sobre lo mucho que nos queremos
Quedar para tomar un café y pedir una media de "San Miguel" y un Nestea
Que me robes sonrisas cuando estoy feliz, y más aún cuando estoy triste
Decirte que te quiero todos y cada uno de los días del año
Ir contigo al cine sólo para comer palomitas de colores
Ducharme y vestirme con tu perfume de pies a cabeza
Recoger tu habitación para después deshacerla juntos
Mirarte en público y hacerte el amor mentalmente
Que me cuides y me mimes cuando estoy enferma
Que me despierte tu voz al otro lado del teléfono
Tumbarnos en medio de la nada a mirar el cielo
Enfadarnos y reconciliarnos cada dos por tres
Tener secretos y contarnos mentiras piadosas
Cenas para dos con velas y flores incluidas
Sentir celos cada vez que una chica te mira
Ir a una playa apartada por la noche
Desayunar (y desayunarnos) juntos
Despertar a tu lado y verte dormir
Ir cogidos de la mano por la calle
Enredar mis dedos por tu pelo
Bes-nudarte en el ascensor
Abrazarte en cualquier lado
Susurrarnos cosas al oído
Que me llames "preciosa"
Reír con cada estupidez
Mirar fotos nuestras
Masajear tu espalda
Acariciar tu cuello
Morderte el labio
Dormir contigo
Quererte
Amarte
Etc.
Podría decir mil cosas más, pero en un infinito caben demasiadas cosas. De momento van cinco años, y a pesar de todo, juro que han sido los mejores cinco años de mi vida. Ahora, dicho esto, ¿alguien se pregunta aún por qué estoy enamorada de él? El amor no es nada racional, pero si quieren explicaciones las tengo a mansalva. Si entienden de amor, estoy segura que me entenderán.
lunes, 25 de marzo de 2013
viernes, 15 de febrero de 2013
9 de Febrero
He grabado en mi retina cada una de tus sonrisas, cada
gemido, cada orgasmo. He sentido que cada noche que pasamos juntos han sido las
noches más felices de mi vida, y no sólo porque hayan sido, también, las más
calurosas sexual y espiritualmente hablando, sino porque hay algo en ellas que
no habrá en ninguna otra noche: tu corazón latiendo junto al mío. Cierro los
ojos y recuerdo todas y cada una de esas noches, minuto a minuto, y juro que
revivo cada orgasmo, casi como si aún estuvieses dentro de mí. Y el pulso se me
acelera, y siento la necesidad de tenerte aquí conmigo, para follarnos o
hacernos el amor, para sentir tu piel, tus manos por mi espalda, mis uñas
clavándose en ti, como queriendo decir “más, más, más”, y lo digo. Y es que
jamás me cansaría de ti, de nuestros encuentros esporádicos llenos de sexo sin
control, a lo bestia, desatando las más bajas pasiones el uno del otro, con
unas ganas que no nos perdonan cada vez que estamos juntos. Pero más allá de
todo lo que la física de nuestros cuerpos es capaz de expresar entre sudor y
otros fluidos entremezclados, está lo que la química de nuestras almas al
tocarse produce al encontrarse. Porque déjame explicarte, amor, que no es lo
mismo correrse sin más que llegar al clímax y sentir que el alma se quiere
escapar de mi cuerpo, que la piel se me erice por ese estúpido temor a que no
la vuelvas a tocar, que mi cuerpo tiemble de miedo, placer y amor al saber que
hemos culminado el más bonito y placentero acto que jamás podrá sentir con
alguien que no seas tú.
domingo, 3 de febrero de 2013
La teoría de las cucarachas
Háblame de lo mucho que te quiero, de lo mucho que te echo
de menos incluso cuando estás al lado. Háblame de ayer y de hoy, pero ni me
menciones nada sobre mañana, que sabes tan bien como yo que entre tú y yo no
habrá jamás espacio para una imaginación a futuro, por muy cercano que esté.
Sabes tan bien como yo, incluso mejor, que los besos de hoy no sirven de
precedente para los que posiblemente (o no) vengan después. Sin embargo, amor,
háblame de las distancias de seguridad, de tus lados oscuros y ocultos, de los
cuatro palmos y medio que cada noche reclaman con fervor tu presencia y que se
quejan porque saben que no deben esperar el calor de tu cuerpo, aunque noche
tras noche lo hagan. Háblame de la teoría de olvidarte, de la teoría de las
cucarachas, háblame de calentar el cuerpo sin pretender calentar el alma,
háblame de los imposibles, de tus mentiras, de mis versos, háblame de esta
inspiración espontánea que surge cada vez que rozas mi vida, háblame de las
horas que le faltan al día para poder llegar a pensarte lo suficiente como para
quedarme a gusto. Háblame de cómo no querer besarte, de cómo evitar temblar por
ti, de cómo no mirarte a los ojos y pensar “eres el amor de mi vida”. Háblame
de todo lo que quieras, háblame de amor, háblame de ti, de mí, de algo que se
parezca a un “nosotros”.
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